Sobre Tony Judt, la historia y Europa.
Autor: admin - 12 de Agosto de 2010
Esta semana pasada, la natural tranquilidad del mes de agosto en el mundo del libro y de la cultura se ha visto perturbada por la muerte de Tony Judt. El historiador británico, de origen israelí afincado en Nueva York que durante estos últimos años había aportado notables contribuciones al campo de la historiografía. Padecía esclerosis lateral amiotrófica, la cual se le había diagnosticado en 2008, y era la causa que desde hacía un tiempo estuviera postrado en una silla de ruedas y una máquina tuviera que ayudarle a respirar.
Pero dejemos a un lado todo esto. Las aportaciones historiográficas que Tony Judt había llevado a cabo en los últimos años, que es lo que mí, como historiador, me mueve a escribir estas líneas, ha de ser a la fuerza el centro de atención de los lectores y muestra de mi particular homenaje a su labor y a su persona. Por esta razón y así, para empezar, tengo que decir, que los tres libros que de él ha traducido la editorial Taurus, son a cada cual más interesante, innovador y sugerente. Una bocanada de aire fresco en el mundo de la historia que atraerá a profesionales de este campo, pero con los que también disfrutarán los lectores aficionados a la disciplina.
En primer lugar hay que mencionar Pasado Imperfecto, una obra en la que Judt se hace eco del problema histórico al que se enfrentó la intelectualidad francesa en la década de los años 50´s. Es un libro que nos habla de la intelectualidad francesa en pleno contexto de guerra fría. Un momento en el que ésta se encontraba en pleno debate intelectual acerca de esta cuestión, y que generó la formación de dos bandos claramente diferenciados. Uno, la izquierda comunista, seguidora del modelo de la URSS, cuyo máximo exponente era Jean Paul Sartre, y otro, la derecha liberal, que abogaba por el desarrollo de las relaciones transatlánticas, y que tenía a R. Aron como su principal figura. El problema es que muchos de los intelectuales que participaban en este debate, tenían un historial de colaboracionismo con las instituciones de la Francia ocupada que les suponía no sólo un lastre personal, sino también intelectual a la hora de participar en este debate. Una muestra de que el mundo intelectual y académico de la década 50´s, veinte años atrás, como cualquier otro grupo, tampoco está a la altura de las circunstancias que el momento histórico requería.
La segunda mención, es Sobre el olvidado siglo XX. Un libro de historia, pero también de personajes en la historia y de personajes que han hecho historia del pasado siglo XX. El libro es una recopilación de los textos que T. Judt ya había publicado en la revista New York Review of Books. Aquí, desfilan personajes como Arthur Koestler, E. Hobsbawm, Juan Pablo II, Tony Blair, Edward Said, pero también el autor tiene artículos para algunos de los hechos históricos que han marcado un antes y un después, como la caída de Francia durante la II Guerra Mundial o la formación de los imaginarios colectivos y su influencia en el desarrollo político y social de la Europa de posguerra, para lo que analiza la obra de Pierre Norá, Los lugares de la memoria. En fin, que cada artículo es tan sugerente como el anterior, por lo que yo, y lo digo por propia experiencia, recomiendo, que si no quieren dormir y pasar una agradable noche de insomnio leyendo, pueden llevarse el libro a la cama. Les aseguro que no dejarán ninguno de sus artículos a medias. Es un libro sencillamente maravilloso. Un libro que colmará las pretensiones de historiadores, de especialistas, pero también de aficionados. Un libro que ayuda a conocer a algunos de los protagonistas del pasado siglo, pero también su obra y su legado. Algunas veces para bien, aunque no siempre. Da igual empezar por el principio, por uno o por otro, cada capítulo rezuma conocimiento, sabiduría y visión crítica.
Para historiadores y profesionales de la disciplina, el tercer libro al que voy a hacer mención, Posguerra, es tan obligatorio como el anterior. Sencillamente, es el mejor libro que hay en este momento sobre la historia de Europa tras la II Guerra Mundial. Es un libro que destaca por lo novedoso de sus aportaciones a la hora de comprender la magnitud de la catástrofe que para Europa había sido la II Guerra Mundial, y de cómo desde esa base, consigue desarrollar un sistema de relaciones multilaterales y un modelo político, económico y social propio, que sirva de referencia al resto del mundo y que ayude a los hombres a no repetir los errores del pasado. Una idea que tan preocupados tenía a los “padres de Europa” durante los años posteriores a la II Guerra Mundial y que muchas veces, nosotros, lo europeos, olvidamos. Las heridas de los episodios más traumáticos de la historia de Europa están cerradas y echadas al olvido, un éxito que ha supuesto el triunfo de la democracia y el Estado de derecho frente al autoritarismo y que ha hecho de la paz no sólo una seña de identidad, sino también una constante histórica de la que había carecido a lo largo de su historia.
En fin, que como se puede ver, leer a Tony Judt, es una experiencia muy recomendable, placentera y tremendamente sugestiva. Uno de las sorpresas más agradables que como historiador he tenido en los últimos mese. Una pena su muerte, un placer su lectura. Con esto me quedo.
César Antona






